La construcción presenta una plana poligonal y, aunque en la actualidad se encuentra en ruinas, aún se conservan restos de las murallas, alguna de las torres (incluida la del Homenaje) y un aljibe.

Mediaba el Siglo XII cuando treinta caballeros italianos de Calabria, a las órdenes del rey Alfonso VII conquistaron a los moros un castillo denominado Sant Quniyah o San Fumiyah, si nos atenemos a la información que aporta el célebre geógrafo árabe Idrisi. El caso es que los cristianos le dieron el nombre de Santofimia o Santa Eufemia, que es como se conoce desde entonces a la población que surgió a los pies de tan imponente atalaya. En los años siguientes el más absoluto silencio histórico rodea al castillo de Santa Eufemia, enclavado en un territorio despoblado que perteneció a la cora de Flash al Ballut (“Llano de las Bellotas” para los árabes), hasta que Fernando III lo conquista definitivamente y lo dona a la ciudad de Córdoba.

Durante la segunda mitad del siglo XIII este lugar es reino de maleantes y salteadores. Así que Sancho IV “EL Bravo” entrega estos terrenos a Don Fernando Díaz Carrillo, que será el primer Señor de Santa Eufemia, con la intención de que reconstruya el castillo y ponga fin a los desmanes de los “golfines”, como eran conocidos estos salteadores de caminos, que controlaban una de las rutas más importantes de comunicación entre Castilla y Andalucía.

Pero el proverbial aislamiento de esta comara facilitó los desmanes expansionistas del señorío de Santa Eufemia, que incluía las poblaciones de El Viso, El Guijo y Torrefranca; aunque llegó a controlar temporalmente Torremilano, Villaralto, Alcaracejos y Pedroche.

Tuvieron que intervenir los Reyes Católicos y mandaron desmantelar la fortaleza de Miramontes, para de este modo frenar el ansia expansionista de los Mejía Carrillo, belicosa dinastía que ostentó el señorío de Santa Eufemia durante el siglo XVI.

A pesar de los picos y los mazos de los grandes señores castellanos que cumplieron la sentencia, aún se conservan imnportantes restos de esta fortaleza, como la torre del Homenaje, un espacioso aljibe, y abundantes despojos de la resistencia de los señores y sirvientes.

Aunque la fortaleza es de origen árabe, se cree que originalmente pudo ser un castro (campamento) prerromano, posteriormente convertido en castillo en el siglo XI.

En el siglo XIII pasa a manos de Don Fernán Díaz Carrillo, aunque durante la Edad Media el castillo fue objeto de numerosos pleitos y disputas. En el año 1478 el castillo es destruido, probablemente por orden de los Reyes Católicos como castigo por los excesos del señor de Santa Eufemia, Gonzalo Mejía II.

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