De su aspecto original esta Iglesia fernandina sólo conserva dos portadas medievales y el primer cuerpo de la torre. En el interior destacan el retablo mayor, una de las obras más espléndidas del barroco cordobés. En 1575 se hallan en el subsuelo del templo los restos de los Santos Mártires de Córdoba, cuyas reliquias se siguen venerando en esta iglesia, que en el año 2006 fue declarada Basílica Menor de San Pedro por el Papa Benedicto XVI.

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