De origen árabe, la Puerta de Almodóvar se llamaba originalmente “Bab al-Chawz” o Puerta del Nogal. Junto a la Puerta de Sevilla y la Puerta del Puente, es una de las tres puertas que han perdurado hasta nuestros días y que permitían la entrada a la Córdoba medieval. Ubicada en el tramo oeste de la antigua muralla, la puerta como hoy se nos presenta, data del siglo XIV y está flanqueada por dos torreones prismáticos unidos a modo de puente por un arco ligeramente apuntado y rematado por almenas y adarve.

La Puerta de Almodóvar da la entrada al barrio de la Judería y tras pasar esta puerta, se le abre al visitante un entramado de estrechas callejas, pequeñas plazuelas y bellos rincones que le llevan a viajar por la historia de Cordoba. Fue construida con fábrica de sillería a base de piezas de piedra arenisca, aunque son numerosos los añadidos pertenecientes a restauraciones posteriores, que desvirtúan su aspecto inicial.  Justo detrás de la Puerta de Almodóvar y en paralelo a la antigua muralla, trascurre la emblemática calle de Judíos donde se encuentran la Casa Sefarad, la Casa Andalusí y La Sinagoga y que finalmente desemboca en la Plaza de Maimonides.

Una reciente restauración ha despojado a la muralla de la vegetación que la abrigaba, tan solo se respetaron dos cipreses. De este modo se ha podido recuperar el antiguo camino de ronda de la muralla, más elevado que el resto de la calle, y que permite a quien desee pasear por él, o bien sentarse a ver cómo desciende el agua por cada una de las albercas del citado estanque.

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