La popular plaza de Capuchinos sobrecoge por la sobriedad de su diseño. Las austeras paredes inmaculadas se ven interrumpidas por las portadas en piedra del convento Santo Ángel. En el centro de la plazoleta se levanta una de las imágenes más singulares de Córdoba: El Cristo de los Faroles. La blancura de los muros que lo rodean sobresalta el efecto dramático de este crucificado barroco. Los cuatro faroles de hierro que lo acompañan han configurado el nombre de la escultura.

Esta plaza fue levantada sobre unas casas que poseía la familia de los Almunia en el lugar en el año 1689, si bien formaba parte del convento de Capuchinos. Fue desamortizada en el siglo XIX porque era una zona de paso entre dos barrios populares de Córdoba. El empedrado original de aquel momento fue sustituido por Antonio Cruz Conde en los años 1950. Recientemente se ha restringido el acceso de coches a la plaza mediante una pilona en la entrada desde la calle Conde de Torres Cabrera.

La plaza de Capuchinos fue una de las más destacadas de Córdoba para su candidatura a Ciudad Europea de la Cultura 2016. Prueba de ello son los eventos que se llevaron a cabo en 2009 en ella, como la ruta de luz que se creó desde la Cuesta del Bailío hasta la plaza. Se trataba de pequeñas candelitas que formaban un dibujo geométrico en el suelo, haciendo las delicias de quienes las admiraban. Las candelitas fueron dispuestas por un grupo de voluntarios de la cofradía de los Dolores y la Paz.

0 Comentarios

Valora y Escriba un Comentario

Valoración