De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre.

El siniestro nombre de Malmuerta alimenta leyendas relacionadas con su origen;una de ellas, protagonizada por un noble caballero ascendiente de los Villaseca que, movido por infundados celos, dio muerte a su bella esposa y fue condenado a construir la torre como castigo expiatorio. La realidad es bien distinta, como revela la inscripción que figura en el interior del arco: Porque los buenos fechos de los Reyes no se olviden, esta Torre mandó facer el muy poderoso Rey Don Henrique (...) e comenzose a sentar en el año de nvestro Señor Jesv Christo de M.CCCCVI años, (...) e acabose en M.CCCCVIII años. Este Don Henrique es Enrique III el Doliente, cuyo escudo de armas figura encima de la inscripción, hoy casi ilegible.

Construida con sólidos sillares, la torre está rematada por almenas; se una a la muralla a través de un robusto tramo en el que se abre el esbelto arco que durante siglos canalizó el tránsito, hoy restringido a los peatones. Su origen castrense como defensa de la muralla, dio paso luego a los usos más diversos, pues fue prisión de nobles en tiempo de los Reyes Católicos.

La urbanización que transformó el entorno de la torre en isla peatonal se llevó a cabo en 1988, e incorporó el ameno jardín contiguo recayente a la avenida de las Ollerías, que se prolonga como una cuña casi hasta la Puerta del Colodro. Lo preludia una pequeña fuente circular con pilar y surtidor.

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